¿Alguna vez te has detenido a pensar por qué los niños se emocionan tanto cuando ven su nombre en un libro? No es casualidad. La psicología cognitiva tiene una explicación.
El efecto cóctel
Nuestro cerebro está especialmente alerta a nuestro propio nombre. Lo procesa más rápido y lo recuerda mejor que cualquier otra palabra. Cuando un niño escucha su nombre en una historia, su nivel de atención se dispara.
La identidad narrativa
Jerome Bruner, uno de los psicólogos más influyentes del siglo XX, acuñó el concepto de «identidad narrativa»: nos construimos como personas a través de las historias que nos contamos sobre nosotros mismos.
Un cuento donde el niño es el héroe contribuye a esa narrativa de manera positiva: «yo soy alguien que supera retos, que tiene amigos, que puede con todo».
Más que vanidad: autoestima
Ver tu nombre impreso, verte ilustrado, leer que tú eres el protagonista de una aventura… tiene un efecto medible en la autoestima infantil. No se trata de crear niños egocéntricos, sino de darles la seguridad de que importan.