En Navidad hay un momento mágico que no cuesta nada: apagar la luz grande, dejar solo las lucecitas del árbol y leer un cuento en voz alta. Aquí tienes cinco cuentos de Navidad cortos y originales, escritos para leer en menos de tres minutos cada uno. Funcionan muy bien a partir de los 3 años, y los mayores de la casa también los disfrutan.
Un truco: cuando leas, cambia el nombre del protagonista por el de tu peque. Ya verás cómo cambia su cara.
1. Copo, el reno más pequeño
Copo era el reno más pequeño del establo de Papá Noel. Tan pequeño que, cuando los demás renos entrenaban para la gran noche, él tenía que dar tres saltos para recorrer lo que ellos hacían en uno.
—Eres demasiado pequeño para tirar del trineo —le decían, sin mala intención.
La víspera de Navidad cayó una nevada tan grande que el trineo se quedó atascado delante de una casita con la chimenea más estrecha del mundo. Papá Noel no cabía. Los renos grandes, tampoco. Entonces Copo dio un paso al frente, cogió el paquete con los dientes y se deslizó chimenea abajo como un copo de nieve.
Dentro dormía una niña que había escrito en su carta: «Este año solo quiero que nadie se quede sin regalo». Copo dejó el paquete junto al árbol, subió de un salto y volvió al trineo cubierto de hollín y con una sonrisa enorme.
Desde aquella noche, Copo viaja siempre delante, en el sitio de honor. Porque en Navidad, a veces, lo pequeño es justo lo que hace falta.
2. El muñeco de nieve que quería ver el mar
En lo alto de un pueblo de montaña vivía un muñeco de nieve con bufanda roja y nariz de zanahoria. Desde su colina veía, muy a lo lejos, una línea azul que brillaba al atardecer.
—¿Qué será eso? —preguntó a un gorrión.
—Es el mar —respondió el pájaro—. Pero allí hace calor, y tú te derretirías.
El muñeco se quedó pensativo toda la noche. Por la mañana, los niños del pueblo que lo habían hecho le oyeron suspirar. Así que cogieron lápices de colores y le dibujaron el mar: olas, barcos, una ballena y hasta una gaviota despistada. Le colgaron los dibujos alrededor, como si fuera una ventana.
El muñeco de nieve sonrió tanto que se le cayó un botón. Aquel invierno fue el muñeco más feliz de toda la montaña, porque descubrió que el mar más bonito es el que te regalan tus amigos.
3. La estrella que llegó tarde
Cuando las estrellas se reunieron para decidir quién guiaría a los Reyes Magos, la estrella Lucía llegó tarde. Se había entretenido ayudando a una nube a encontrar el camino de vuelta a casa.
—Lo siento —dijo—, ya está todo repartido.
Lucía se fue a un rincón del cielo, un poco triste. Pero esa noche, mientras los Reyes cruzaban el desierto, una tormenta de arena tapó todas las estrellas… menos una: la de aquel rincón apartado, que brillaba más que nunca porque nadie le hacía sombra.
Melchor la señaló: —¡Allí! ¡Sigamos esa!
Y así, la estrella que llegó tarde fue la que llevó a los Reyes hasta el portal. Desde entonces, cada 5 de enero, Lucía brilla un poquito más. Si esta noche miras al cielo, quizá la encuentres.
4. El duende que se olvidó de envolver
Pimpín era el duende encargado de envolver los regalos. Era rapidísimo, pero también un poco despistado. La mañana de Nochebuena, Papá Noel encontró una montaña de juguetes sin papel, sin lazos y sin tarjeta.
—¡Pimpín! ¡Faltan unas horas!
Pimpín se puso rojo como un gorro de Navidad. Pero entonces tuvo una idea: llamó a todos los duendes, a los renos y hasta a la señora Noel. Cada uno envolvió a su manera: con papel de periódico, con hojas de colores, con calcetines desparejados, con dibujos hechos a mano.
Aquella Navidad, los niños del mundo encontraron los regalos más raros y divertidos que habían visto nunca. Y descubrieron algo curioso: lo que más les gustó no fue lo que había dentro, sino que cada paquete era diferente, como si alguien lo hubiera hecho solo para ellos.
5. La carta que se fue volando
Mateo escribió su carta a los Reyes con su mejor letra. Pero, al salir a echarla al buzón, una ráfaga de viento se la arrancó de las manos. La carta voló por encima de los tejados, pasó junto al campanario y desapareció entre las nubes.
Mateo se pasó la tarde preocupado. ¿Y si los Reyes no la recibían?
Esa noche, una paloma muy elegante se posó en su ventana. Llevaba en el pico un sobre dorado. Dentro había una nota escrita con tinta brillante: «Querido Mateo: tu carta llegó volando, que es la forma más rápida. Gracias por pedir también un regalo para tu hermana. Nos vemos el 6 de enero. Firmado: Baltasar».
Mateo guardó aquella nota en su caja de tesoros. Y cada año, desde entonces, abre la ventana un ratito antes de dormir. Por si acaso.
Cómo convertir la lectura en una tradición de Navidad
- Un cuento cada noche de diciembre. Como un calendario de adviento, pero de historias: el 1 de diciembre empezáis y el 24 leéis el más especial.
- Deja que elijan el rincón. Debajo del árbol, con una manta y una linterna, el cuento sabe mejor.
- Haz preguntas al terminar. «¿Qué habrías hecho tú?» abre conversaciones preciosas y les ayuda a entender la historia.
- Inventad un final distinto. A partir de los 5 años les encanta cambiar el final o añadir personajes.
- Leed también en Reyes. La noche del 5 de enero es perfecta para un último cuento antes de dormir… y para que se duerman pronto.
Si quieres más ideas para crear el hábito de leer, te recomendamos nuestra guía sobre cómo crear el hábito lector en niños de 3 a 8 años y la de cuentos de Navidad según la edad.
¿Y si el protagonista del cuento fuera tu peque?
Los cuentos de arriba se leen en un momento. Pero hay un cuento de Navidad que tu peque querrá leer cada noche: uno en el que sale él o ella, con su nombre en todas las páginas, su cara en las ilustraciones (a partir de una foto) y tu dedicatoria al final. Estos son algunos de nuestros cuentos de Navidad:
El reno más pequeño de Papá NoelDe 3 a 5 años · 29,95 €Personalízalo →
Un muñeco de nieve muy especialDe 3 a 5 años · 29,95 €Personalízalo →
El duende de NavidadDe 3 a 5 años · 29,95 €Personalízalo →
El camino de la estrellaDe 3 a 5 años · 29,95 €Personalízalo →Con su nombre, ilustrado a partir de su foto y con tu dedicatoria. Tapa dura, 32 páginas. Para tenerlo en Navidad, pídelo antes del miércoles 9 de diciembre; para Reyes, antes del domingo 20 de diciembre.
Ver cuentos de Navidad →Dale el regalo más especial: un cuento con su cara
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