Cuando leemos un cuento con nuestro hijo, no estamos simplemente pasando el tiempo. Estamos construyendo el vínculo más importante de su vida.
El cuento como espejo emocional
Los niños procesan sus emociones a través de las historias. Cuando el personaje tiene miedo, el niño puede explorar su propio miedo en un entorno seguro. Cuando el protagonista supera un reto, el niño aprende que él también puede.
Cuándo los cuentos son más importantes
En los momentos de transición: un nuevo hermano, cambio de cole, primer día en la guardería. Un cuento que aborde la situación puede ser mucho más efectivo que cualquier explicación racional.
Preguntas para después de leer
El poder del cuento se multiplica si después hacemos preguntas abiertas:
- ¿Cómo crees que se sentía el personaje cuando…?
- ¿Qué habrías hecho tú en su lugar?
- ¿Hay algo del cuento que te recuerde a algo tuyo?
El cuento personalizado va un paso más allá
Cuando el protagonista del cuento es el propio niño, la conexión emocional es todavía más profunda. No está imaginando cómo sería estar en la historia: ya está en ella.