Un cuento es el punto de partida, no el destino. Después de leer, hay un mundo de posibilidades creativas esperando.
1. El dibujo del momento favorito
Pide al niño que dibuje su escena favorita del cuento. Después de dibujarlo, cuéntale por qué la eligió. Guardarás un tesoro.
2. ¿Y si el final fuera diferente?
Una de las actividades más potentes para desarrollar la creatividad: «¿cómo crees que podría haber terminado el cuento?» No hay respuesta incorrecta.
3. El teatro en casa
Repartid personajes y representad la historia con lo que tengáis en casa. Un trapo como capa, una caja como castillo. La imaginación hace el resto.
4. Inventa el siguiente capítulo
Si el cuento lo permite, inventad juntos qué pasa después. El niño puede dictarlo y tú escribirlo. En poco tiempo tendréis vuestro propio libro.
5. La receta del cuento
Si en el cuento aparece comida (un pastel, una poción mágica…), cocinádla juntos. Conectar un libro con una experiencia sensorial hace que la memoria sea mucho más duradera.
¿Tienes más ideas? Cuéntanoslas en los comentarios. Nos encanta ver lo creativos que son nuestras familias.